Nos reunimos desearnos bien y quedarnos con la misión de estar en modo grillo para detectar algo que nos haya dejado el encuentro, Podemos cantar, compartir lo que disfrutamos o aprendimos, ¿o dibujarlo!, ¡qué descubrí? ¿qué sensaciones o qué me hizo sentir algo o alguien o un animal, o una textura? una mirada, una palaba …
Una despedida con juegos tradicionales vinculan nuestras infancias y nos invitan a liberar nuestra simpleza, alegría o pureza, nuestro entusiasmo por hacer sueños realidad, o algún tesoro escondido de nuestros primeros años.